El 16 de julio de 1994 el estadio
Rose Bowl de Pasadera (Los Angeles) fue testigo del duelo que decidiría que equipo era el auténtico equipo revelación de la Copa Mundial de fútbol disputada en Estados Unidos en 1994.
De los cuatro equipos clasificados para las semifinales, dos pertenecían al grupo de los considerados favoritos y los otros dos formaban junto a Rumanía el trío de equipos revelación del torneo. Brasil y Italia eran tricampeones y tenían unos equipos impresionantes, por lo tanto a nadie sorprendió que se pusiesen en las semifinales. Los suecos ya se habían colado tres veces entre los cuatro mejores equipos del mundo, pero eso ya quedaba muy lejos, ocurrió en 1938, 1950 y 1958. En las ediciones posteriores los resultados fueron más bien pobres. El equipo búlgaro no había conseguido nada de relevancia en las anteriores ediciones de la Copa Mundial y sólo en una ocasión superaron la primera fase, en 1986 en México. El equipo rumano se había colado sorprendentemente en los cuartos de final tras apear a un grande como Argentina en los octavos de final. Sin embargo, en cuartos de final cayeron en la tanda de penaltis ante el equipo escandinavo.

Suecia había quedado encuadrada en un difícil grupo B con Brasil, Rusia y Camerún. El equipo camerunés llegaba a los Estados Unidos con el prestigio adquirido tras llegar hasta los cuartos de final cuatro años antes en Italia. Entre los elegidos por el francés Henri Michel se encontraban veteranos como Joseph-Antoine Bell o Roger Milla, jugadores jovencísimos como Rigobert Song, Raymond Kalla o Marc-Vivien Foé además de otros grandes jugadores como Omam-Biyik, Tchami, Nkono o Songo’o. En la convocatoria destacaba la ausencia de
Cyril Makanaky, cuyo karma no fue suficiente para hacerse con un puesto en el equipo de Henri Michel.
El combinado ruso estaba entrenado por Pavel Sadyrin y contaba con jugadores con experiencia en la Liga española como Kuznetsov, Galiamin, Popov, Salenko, Radchenko o Korneev bien acompañados por otros jugadores como Kharine, Tsymbalar,
Onopko o Gorlukovich.
De Brasil poco se puede decir que no sepamos. Carlos Alberto Parreira contaba con un equipo titular impresionante con Taffarel, Jorginho, Aldair, Branco, Dunga, Mazinho, Mauro Silva, Mazinho, Zinho, Bebeto y Romario. Jugadores de la talla de Cafú, Raí, Leonardo o un jovencísimo Ronaldo tenían que conformarse con ver los partidos desde el banquillo.

El equipo sueco se clasificó como segunda de grupo tras vencer a Rusia y empatar contra Camerún y Brasil. En el partido contra Camerún Ljung y Dahlin fueron los goleadores. En la victoria contra Rusia dos goles de Dahlin y uno de Brolin remontaban el gol inicial de Salenko.
El último partido de la fase de grupos enfrentaba en Pontiac (Michigan) a
Suecia contra Brasil. Kennet Andersson (cuenta con un lugar en la foto principal del blog) adelantaba a Suecia con un golazo en el minuto 23. Al poco de comenzar la segunda parte Romario conseguía igualar el marcador, que ya no se movería durante el partido. El equipo que logró igualar contra Brasil estaba formado por Ravelli, Nilsson, P. Andersson, Kamark, Ljung, Schwarz, Larsson, Ingesson, Thern, Brolin y Kenneth Andersson. Hakan Mild y
Jesper Blomqvist entrarían durante la segunda mitad. Martin Dahlin no era de la partida contra Brasil tras haber recibido dos cartulinas amarillas en los dos primeros partidos del campeonato. Henrik Larsson ocupaba su puesto en el once titular.
El segundo puesto de Suecia en el grupo le emparejaba en octavos de final con Arabia Saudí, que se había clasificado también como segunda de grupo gracias a un gol de
Saeed “Yo me lo guiso yo me lo como” Al-Owairan.
Martin Dahlin recuperaba su puesto en el once titular dejando a Larsson en el banquillo. En defensa Kamark dejaba su puesto a Björklund. Suecia ganaba el partido gracias a dos goles de Kennet Andersson y a uno de Martin Dahlin.
En cuartos de final Suecia se veía las caras con Rumanía que llegaba de eliminar a Argentina. En la alineación titular destacaba la presencia de Hakan Mild en detrimento de Jonas Thern, que había disputado todos los partidos de titular hasta el momento.
El partido se mantuvo sin goles hasta que a 12 minutos del final Suecia se adelantaba en el marcador gracias a un
golazo de Tomas Brolin tras una jugada de estrategia que salió a la perfección. Brolin se esconde entre los jugadores rumanos en la defensa, Schwarz amaga el tiro, en ese momento Brolin se escapa de la posición que ocupaba en la barrera y Hakan Mild saca la falta enviándole el balón a un solitario Brolin, que un poco escorado bate magistralmente a Florin Prunea. Parecía que el gol de Brolin sería decisivo pero a falta de dos minutos para el final
Florin Raducioiu forzaba la prórroga con su gol. Ya en la prórroga
Raducioiu ponía en ventaja a Rumanía en la primera parte de la prórroga tras un mal despeje de Patrick Andersson y las cosas se ponían feas para los hombres de Tommy Svenson con la expulsión de Schwarz. Suecia supo recomponerse tras el gol y con un jugador menos, Kennet Andersson volvía a empatar la eliminatoria pocos minutos antes del final forzando la tanda de penaltis. En la tanda de penaltis Hakan Mild lanzó fuera por Suecia y Ravelli consiguió detener los lanzamientos de Petrescu y Belodedici, clasificando al equipo escandinavo a las semifinales.

El rival sueco sería Brasil que había vencido a Holanda en un
partidazo que acabó 3-2.
Tommy Svenson puso en liza el siguiente once para intentar colarse en la gran final del 17 de julio en Pasadena: Ravelli, Nilsson, P. Andersson, Björklund, Ljung, Mild, Ingesson, Thern, Brolin, Dahlin y Kenneth Andersson. Stefan Schwarz cumplía sanción tras su expulsión ante Rumanía y su lugar era ocupado por Mild, que ya había jugado contra Rumanía ocupando el lugar de Thern.
La primera parte estuvo dominada por Brasil que perdonó varias ocasiones clarísimas por parte de Zinho (tras gran jugada de Romario y Bebeto), Romario (Patrick Andersson salva en la línea), Mazinho (tras el rechace de Andersson en la ocasión de Romario), Romario otra vez y Bebeto.
En el minuto 63, una falta sin balón de Thern le costaba la tarjeta roja y ponía muy difícil la papelete para los de Svensson. En esta parte las ocasiones volvieron a ser del combinado canarinho: antes de la expulsión Zinho tuvo una ocasión desde fuera del área que salvó Ravelli, después de la expulsión fue Romario el que tuvo su ocasión desde fuera del área y Ravelli volvió a rechazar el balón (baile incluido del portero sueco después de que el balón se perdiese por la línea de fondo).
En el minuto 80 Bebeto toca para Jorginho que centra desde la banda para que Romario remate de cabeza a gol; Ravelli no pudo hacer nada en esta ocasión.
Suecia caía con la cabeza alta ante el futuro campeón en un
partido en que dependieron en exceso de las paradas de Thomas Ravelli y se mostraron pocos incisivos en ataque.

Suecia se tenía pues que conformar con jugar contra Bulgaria la
final de consolación que decidiría quien ocuparía la tercera plaza. Suecia dominó el partido desde el principio y Bulgaria no tuvo tiempo de demostrar el nivel mostrado ante Alemania o Argentina, equipos ambos, que cayeron ante el equipo de Dimitar Penev. El partido llegó al descanso con un 4-0 favorable a Suecia gracias a los goles de Brolin, Mild, Larsson y Kenneth Andersson. La segunda parte careció de historia.
En la actualidad solo dos jugadores de los convocados por Tommy Svensson para la cita mundialista siguen en activo: Henrik Larsson y Teddy Lucic, ambos en la liga sueca, el primero en el Helsingborg y el segundo en el Elfsborg.
Los jugadores convocados por el seleccionador sueco fueron.