Creo que la pregunta más frecuente que existe en el fútbol es la siguiente: “¿Cuál ha sido el partido más bonito y emocionante que has vivido?”. Si alguien me hiciese esa pregunta no tendría ninguna duda a la hora de responder: el ITALIA-BRASIL (3-2) del 5 de julio de 1982. El que desee conocer este capítulo de la historia (no solo del fútbol), estoy a punto de contar mi versión.
En el lejano 1982 tenía 10 años. La edad con la que sigues el fútbol con pasión y ves los colores de la camiseta del equipo nacional con una belleza única. En mi caso se trataba del color azul de Italia. Entonces las camisetas eran de algodón puro, y los colores de Italia eran más azul oscuro que azul. ¡Qué nostalgia! Cuando pienso en las camisetas y banderas de nylon que están de moda hoy en día….
Eran los tiempos de Enzo Bearzot, el entrenador de la pipa. A todos les parecía viejo y pequeño. Por lo menos hasta el 11 de julio, el día de la victoria en el Bernabéu contra Alemania. El día después del triunfo “mundial” Italia volvió en avión a Roma y el “cittì” jugó una partida de escoba contra el Presidente de la República Sandro Pertini, el portero Dino Zoff y Franco Causio “El Barón”. El viejo se había convertido en héroe nacional.
Bearzot había comenzado a formar el grupo de la “Nazionale” con ocasión del Mundial de 1978 en Argentina. Italia había quedado cuarta pero Bearzot logró introducir a muchos jugadores jóvenes en el equipo, los mismos que le llevarían a ganar la Copa del Mundo 4 años más tarde junto al grupo de jugadores de la Juventus, compuesto por Zoff, Gentile, Scirea, Causio y los jóvenes Cabrini, Tardelli y Rossi. Bettega participó en el Mundial de Argentina pero una lesión le impidió jugar en España en 1982. Paolo Rossi jugaba en 1978 en el
Lanerossi Vicenza (94 partidos y 60 goles entre 1976 y 1979).
La joven y brillante Italia disputó un gran Mundial en Argentina: 2-1 contra Francia, 3-1 contra Hungría, 1-0 contra Argentina con gol de Bettega, 0-0 contra Alemania Occidental, 1-0 contra Austria, 1-2 contra Holanda y 1-2 contra Brasil en el partido por el tercer y cuarto puesto.
(Vídeos de Italia en el Mundial de Argentina en 1978: 1, 2 y 3).
El Mundial de España comenzó como siempre: muchas críticas contra el entrenador, contra la convocatoria y contra los jugadores. Según una encuesta hecha en 19 países, solo un 1% de los entrevistados veía a Italia como favorita al título. Los aficionados criticaban a Bearzot por no llevar a Evaristo Beccalossi, estrella del Inter. Otra gran responsabilidad de Bearzot era la convocatoria de “Pablito” Paolo Rossi. En 1980 Rossi se había visto envuelto en un escándalo de apuestas y, como muchos otros jugadores, fue descalificado durante 2 o 3 años, si recuerdo bien. (
Vídeos de Italia en el Mundial de España 1982: 1, 2, 3, 4, 5, 6, y 7.)

Mis padres conocieron a Paolo Rossi y siempre me lo han descrito como una persona honesta y exquisita, de las que es difícil encontrar. Mi padre diseñó una serie de modelos de calzado para Calzados Stilman de Manzati. Paolo Rossi era la imagen de la campaña. Es difícil para mí imaginar que Paolo Rossi estuviese involucrado en el escándalo de las apuestas. A pocos meses del comienzo del Mundial, la Federación Italiana de Fútbol levantó la sanción a algunos jugadores, entre ellos a Rossi, que podría volver a jugar. Disputó las últimas tres jornadas de la Serie A 81/82 anotando un único gol, que de hecho fue un gol robado a Marco Tardelli contra el Udinese. Tardelli estaba a punto de marcar de cabeza cuando Rossi, deseoso de volver a marcar y retornar a la vida del goleador, saltó a las espaldas de Tardelli, su compañero de equipo y le robó el gol consiguiendo su primer tanto después de algunos años de ausencia. Rossi era un delantero de verdad y después de dos años de abstinencia, no le importaba la forma de conseguir el gol, tenía hambre de goles, quería marcar y no se lo pensó dos veces ante la posibilidad de robarle a Tardelli el gol ante el Udinese.
Pero el Rossi sobre el que Bearzot puso la responsabilidad de marcar los goles en el Mundial de España estaba lejos de ser el Rossi de Argentina, tan admirado por la gente 4 años antes. Los primeros tres partidos acabaron todos en empate e Italia se clasifica gracias al mayor número de goles respecto a Camerún; dos goles y un gol respectivamente. Italia empata sin goles contra la Polonia de Boniek y Smolarek; empata a uno contra el Perú de Cubillas, con goles de Bruno Conti y gol en propia puerta de Collocati; empata a unos también contra Camerún con gol de “Ciccio” Graziani y de M’Bida. Rossi disputó 270 minutos sin casi tocar el balón. El comienzo de Brasil en el Mundial transcurre de forma distinta: 2-1 contra la Unión Soviética con goles de Sócrates y Eder; 4-1 contra Escocia con goles de Zico, Oscar, Eder y Falcao y 4-0 contra Nueva Zelanda con dos goles de la estrella Zico, uno de Falcao y uno de Serginho. El Grupo 3 de la segunda fase de calificación junta a Italia, Brasil y Argentina, en una ronda a la italiana, pasando solo el primero. Bearzot y su equipo decidieron no dar más entrevistas y hacer una specie de huelga con la prensa. A partir de ese momento responderían enfadados solo en el terreno de juego, no en los periódicos.
Italia abre la jornada dando la sorpresa al batir a Argentina por 2-1 con goles de Marco Tardelli, Antonio Cabrini y Daniel Passarella. Diego Maradona es parado por Claudio Gentile y la foto de la camiseta de Maradona completamente destrozada por Gentile da la vuelta al mundo. Paolo Rossi juega 80 minutos y es sustituido por Alessandro Altobelli. El segundo partido es la victoria de Brasil contra Argentina por 3-1 con goles de Zico, Serginho, Junior y Ramón Díaz. Las semifinales están muy próximas para Brasil, pues le basta con empatar o vencer contra Italia.
5 de julio de 1982, Estadio de Sarriá. Las selecciones de Italia y Brasil comienzan el partido. Yo me encuentro en el campamento de verano. Mi hermana es una de las líderes del campamento y, por suerte, una de las mejores aficionadas del equipo italiano, sobre todo de los jugadores de la Juventus. Así que, ningún problema, podré ver el partido, ya que nuestros líderes deciden llevarnos a un bar italiano. Fuera hay una televisión, mucha gente está viéndola y esperando que ocurra lo normal, la victoria de Brasil, uno de los equipos brasileños más potentes de la historia.
En esos días de vacaciones de colonias disputé un torneo de fútbol con el resto de amigos. El día del Italia-Brasil (quizás el día anterior) conseguí tres goles y desde ese momento, los ojos de las dos niñas más guapas eran solo para mí: Monia e Ylenia eran primas en ese lejano 1982 pero se convirtieron en enemigas. Ambas querían ser mi novia. Yo ni siquiera me di cuenta, en mi mente solo estaba presente la selección italiana y el ídolo de mi juventud, Paolo Rossi. Pero si pudiese volver ahora a aquel lejano 1982…. no estaría satisfecho con los 3 o 4 besos que me dio la “bellísima” Ylenia. Con el paso de los años, un hombre aprende muchas cosas, pero también pierde su inocencia y, por lo tanto, su carisma.
Ahora escribo las alineaciones del Italia-Brasil. Las escribo como las decían en la televisión y la radio:
“Italia jugará con los siguientes jugadores: Zofffffff, Gentiiiile, Cabriiiini – Oriaaaaaali, Collovaaaaati, Scireeeeea – Connnnnti, Tardellllllli, Rosssssi – Antognnnnnoni, Graziaaaaani. Entrenador – Enzo Bearzot.. Brasil juega con: Valdir Peres, Leandro, Junior, Cerezo, Oscar, Luisinho –, Socrates, Falcao, Serginho, Zico e Eder. Entrenador – Telé Santana”.
Comienza el himno brasileño con un sonido ambiente único de la afición española, hace 27 años. Mucho corazón, mucho respeto y poca tecnología. Lo ideal para un partido de fútbol que pasará a la historia. El centro del campo más fuerte de la historia de Brasil canta el himno y se prepara para el paseo contra Italia.
Himno italiano, los jugadores están nerviosos. Enfocan a Marco Tardelli, después Antono Cabrini, Gabriela Oriali, Giancarlo Antognoni, Claudio Gentile con el bigote, Paolo Rossi, Gaetano Sciera, Fulvio Collovati, Ciccio Graziani, Bruno Conti y Dino Zoff. Ninguno canta. Ninguno canta. Ninguno canta. Los jugadores italianos no estaban acostumbrados a cantar el himno, hasta que la prensa les obligó hace algunos años (
los himnos).
Minuto 5 (narrado por Nando Martellini):
“Conti, Conti, le pasa a Cabrini, Rossi – Gol! Rossi! Italia por delante, Rossi – quinto minuto, Italia 1 Brasil 0, ha marcado Rossi”. Primer gol de Rossi en el Mundial de 1982.
Minuto 12: “Zico… y el empate, empate de Sócrates… solo en el área, diagonal seco entre el palo y el portero, es el decimosegundo minuto, 1-1”
Minuto 25: “Rossi, Ross… y ahora Italia vuelve a estar en ventaja! Error de Junior, error de Junior error de Junior que Rossi muy rapido aprovecha.
Minuto 68: “Falcao, Falcao, Falcao – Empate de Falcao. Imparable para Zoff” (Brasil está clasificado matemáticamente para las semifinales).
Minuto 74: “Saque de esquina de Conti – otra vez Rossi!! Tercer gol de Rossi! Italia por tercera vez por delante!.
Cerca del final se le anula injustamente un gol a Antognoni por un inexistente fuera de juego. Hubiese sido un justo premio para un símbolo de la Florentina, famoso en Italia pero no en el extranjero. En aquellos años Antognoni era el “faro” de la squadra viola y de Italia.
En el último minuto Dino Zoff detiene sobre la línea un cabezazo de Paulo Isidoro. Italia se clasifica para las semifinales donde se tendrá que ver las caras con la Polonia, en la que no podrá jugar el sancionado Boniek, antes de batir en la final a Alemania por 3-1.
Si después de los primero cuatro partidos del Mundial los aficionados pedían la sustitución del fantasma Paolo Rossi, después de los últimos tres partidos, el fantasma se convertiría en el máximo goleador del Mundial y en el héroe del campeonato. En la actualidad de le conoce como “Pablito” en honor al Mundial de España.
En una entrevista de hace unos años Marco Tardelli recordó que en las noches de los partidos importantes, cuando no lograba dormirse por culpa de la ansiedad, tenía una solución infalible: se iba a la habitación de Zoff y Scirea, los dos jugadores más silenciosos de la historia, y después de pocos minutos se dormía como un bebé.
Aquella noche casi no logré dormir. Tenía solo 10 años, pero el día 6 de julio de 1982 al comprar la Gazzeta dello Sport el título me confirmó que lo vivido no había sido un sueño. Italia había vencido al Brasil más fuerte de la historia. Paolo Rossi había vuelto a ser futbolista, el único en hacer un hattrick contra la canarinha. Diez años después de tan grande empresa, un taxista de Río de Janeiro le reconoció y le hizo bajarse del taxi.
Los días de colonia pudieron continuar con gran alegría. Cada día recibo algún beso de Monia e Ylenia. En los pies el balón “Tango” me hace soñar en emular a los Azzurri. Pero solo con la camiseta de algodón, claro!
Vídeo de una entrevista a Graziani, Tardelli, Conti y Rossi realizada por Le Iene en 2005.Este artículo ha sido escrito originalmente en italiano por mi amigo Michelangelo Deodato para el blog "Míticos del balompié".